Este año han participado más de 130 voluntarios llegados como siempre de distintos lugares de España, como Barcelona, Salamanca, Segovia o Murcia. Entre todos han conseguido una vez más recuperar distintas zonas del Monasterio así como limpiar todo el recinto gracias a un trabajo duro pero gratificante. El pasado 3 de agosto celebraron el Día del Voluntariado donde pudimos ver las increíbles mejoras que han logrado este año.

El trabajo de limpieza en general de todos los espacios ha sido espectacular, los voluntarios han hecho una magnífica labor en todo el Monasterio pero sin duda donde más se ha notado ha sido en el exterior de la zona renacentista y de la torre del Abab donde se han  retirado miles de kilos de escombros con carretillas e incluso con  un dumper, dejando la fachada completamente limpia y despejada y quedando a la vista un suelo empedrado del que no se sabía su existencia.

Aunque ha habido otras muchas actuaciones que se han centrado principalmente en las traseras del horno y de la iglesia, allí se han prologado los estudios arqueológicos que ya se habían comenzado en años anteriores, siempre dirigidos por la  arqueóloga Silvia Pascual que ha estado toda la semana trabajando en las excavaciones. En estas zonas han aparecido nuevos caminos, nuevos muros y contrafuertes en la parte de atrás de la iglesia.

También se ha actuado en el suelo del aula de estudio que se ha limpiado, se ha bajado y saneado porque se filtraba agua, acondicionándolo como almacén.

Otra actuación importante ha sido en el parking de abajo, lo que permitirá mucha más comodidad y seguridad para los visitantes al no tener que aparcar en la orilla de la carretera. Aunque todavía el firme no está perfecto, ya se puede utilizar y además más adelante se pretende arreglar un pequeño sendero que comunica directamente con el Monasterio de forma que los que aparquen aquí no tengan que pisar la carretera.

En el cementerio se han instalado puertas nuevas donadas por un amigo del Monasterio que las había quitado de su casa y ahora tendrán una segunda vida. Un carpintero voluntario las ha adaptado y colocado.

También un antiguo mueble perteneciente al Monasterio que se encontraba en Burgos, se ha colocado en la Sala Capitular y se ha restaurado. El mueble de gran tamaño se trasladó este invierno hasta Rioseco, y durante la semana una restauradora voluntaria comenzó los trabajos de restauración que han terminaron otros voluntarios, consiguiendo un resultado espectacular dejando y un mueble en perfectas condiciones.

Muchas actuaciones que se han centrado principalmente en las traseras del horno y de la iglesia.
Exterior de la zona renacentista y de la torre del Abab donde se han  retirado miles de kilos de escombros.