Órgano de las Clarisas de Nofuentes.

Chelu García

Tráfico de órganos
Tras lo expuesto, es obvio que no me refiero a vísceras humanas, sino a órganos musicales. Juan José Vergara, Licenciado en Filología Hispanica y apasionado de los órganos de tubos, en la página web /https://www.elorganoespanoldetubos.com/tiene censados en la provincia de Burgos una cifra de 109 órganos, 39 de ellos no sabe dónde están, pudiendo ser por diversos motivos.

Vamos a tratar de tres órganos que debieran de estar en las Merindades, pero no acontece así.

Órgano de las Clarisas de Nofuentes
Aiete es un barrio de San Sebastián situado en el camino Real que parte de esta ciudad a Hernani. A mediados del pasado siglo estaba formado por dos fincas palaciegas y varios caseríos, disponiendo de una modesta iglesia bajo la advocación de la Santa Cruz; actualmente Gurutzeaga. Durante las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado se desarrolló como barrio de gente acomodada con alto poder adquisitivo. Hacer una iglesia nueva hubiese sido un dispendio excesivo, pero adornarla por dentro era factible.

Desconozco por qué conducto le llegó a D. Javier, párroco de Aiete por aquellos años, el conocimiento de que las monjas clarisas de Nofuentes disponían de un órgano sin organista. Posiblemente quien se lo dijo también sabía de la necesidad económica por la que pasaban las mismas.
Puesto en contacto con la Madre Superiora la ofertó una cantidad de pesetas que desconozco, pero que en todo caso le permitiría instalar una ansiada calefacción.

De esta historieta me enteraba yo una noche, hacia el año 2010, cenando en el Centro Burgalés de San Sebastián. Siendo yo el anfitrión había invitado a la misma a mi amigo Emilio Zuñeda y su mentor el sacerdote Manuel Unciti. Este último me dijo que deseaba invitar a su vez a D. Javier, compañero suyo del seminario, quien ya jubilado ayudaba en la parroquia de Gros. En algún momento que me perdí, por estar atendiendo la cocina, Emilio cayó en la cuenta de que D. Javier había sido el expoliador del órgano y exaltado exclamó: ¡Este, es el cura roba-órganos!

Al parecer, el conocimiento de este hecho llegó hasta el Arzobispo de Burgos, quien llamó al Obispo de San Sebastián. De la conversación entre ambos sólo sabemos la frase: “Ha llegado a mis oídos que tienes un cura roba-órganos en tu Diócesis”.

Volviendo a la cena, el ambiente se puso tenso. Mi amigo Emilio insistía en llamarle chorizo. Alegaba D. Javier a su favor, poniendo cara de cura bonachón, que siendo consciente de la importancia de acompañar los canticos de la liturgia religiosa con algún instrumento, “regaló a las monjas” un artilugio electrónico. Ni al diablo se le ocurre comparar un órgano de tubos con un aparato que hace ruido.
El hecho real es que el órgano restaurado y lustroso puede oírse cualquier domingo en la parroquia de Aiete.

El órgano que no llegó a Villarcayo
Vileña es un pueblo ubicado en el centro de La Bureba, entre la N-I y la N-232. Allí, desde el siglo XIII hubo un monasterio de monjas cistercienses denominado Monasterio de Santa María la Real. Su fundación estuvo unida a Doña Urraca López de Haro, siendo ya viuda del rey Fernando II de León. Allí permaneció siglos su sarcófago y también los de algunos miembros de la familia Rojas pertenecientes a la nobleza burebana, que allí se hicieron enterrar. Cuentan que con la ayuda del Marqués de Lozoya, posiblemente en los años que fue director general de Bellas Artes, en una parte del monasterio instalaron un modesto museo.

El monasterio permaneció ardiendo desde el 18 de Mayo de 1970 durante 18 días. Milagrosamente la parte del museo fue la última, permitiendo rescatar todo el contenido. Altar, sarcófagos, estatuas, etc, fueron llevados con urgencia a la Facultad de Teología de Burgos, junto al palacio Arzobispal. Posteriormente pasaron al Museo del Retablo, situado en la Iglesia de San Esteban de Burgos.

Respecto a las monjas, unas se quedaron en Vileña acogidas en casas particulares, otras se integraron en otros conventos de la orden.
Algunos años más tarde, las monjas disponían de un convento nuevo en la salida de Villarcayo dirección a Medina. ¿Qué fue de su órgano barroco? ¿Por qué nunca llegó a Villarcayo? Lo compraron Rodrigo de Zayas y su mujer Anne Perret, ambos reconocidos músicos y musicólogos, sobre todo él, qué es español.

Desconocemos cuantos años tuvo el matrimonio el órgano en su poder, tampoco si estuvo útil o no. Años más tarde lo donaron o cedieron a la Basílica del Jesús del Gran Poder de Sevilla de Sevilla.

Como datos técnicos aportamos que el órgano fue construido en 1798 por Pablo de Salazar. En el 2005 fue restaurado por Juan Alberto Filter siguiendo al organero Manuel Luengo Flores, situándolo en su emplazamiento actual.

Órgano del convento de Santa Clara de Medina de Pomar
Hasta 1979 el Convento de Santa Clara de Medina de Pomar disponía de dos órganos. Uno de ellos, construido en 1742 por Agustín Merino de la Rosa, fue trasladado a la Parroquia de Santo Tomas de Covarrubias.

La asociación de Amigos de los órganos de Covarrubias dice en su página web: Se compró en 1979 a las reverendas MM. Clarisas de Medina de Pomar.

Hasta el momento, la asociación no ha solicitado ningún presupuesto ni pericia para la restauración de este órgano.
Al respecto surgen dos preguntas: ¿Quién lo compro? ¿Para qué se lo llevaron?

La Iglesia considera que todo lo que se encuentra en las iglesias, ermitas, etc, es de su propiedad, por tanto no tiene que dar cuentas a nadie de traslados entre inmuebles eclesiásticos. Los órganos citados fueron donaciones, quienes los donaron a una iglesia concreta de un convento señalado fue para que estuviesen allí, de otra forma lo hubiesen donado a la Archidiócesis para que los ubicase donde quisiera.
Para quienes les quitan un órgano para llevarlo a otra iglesia, eso no es un traslado es un expolio.

Órgano barroco del monasterio de Santa María la Real de Vileña.
Órgano del convento de Santa Clara de Medina de Pomar.