G.E. Edelweiss

A pocos kilómetros de Soncillo, ya en término de Hoz de Arreba, se localiza el Complejo Kárstico de Piscárciano, una de las mayores cavidades de la provincia de Burgos. La carretera que enlaza ambas localidades realiza una curva muy acusada para librar el barranco de Vallengua, en el que se localiza la Hoya de Piscárciano que, en momentos puntuales, después de intensas precipitaciones o deshielos, llega a inundarse de agua, deparándonos una bella imagen del lugar bastante desconocida.


Probablemente el origen de la citada depresión esté motivado por el hundimiento de una gran sala que dejó al descubierto, en ambos extremos de la misma, el acceso a sendas cavidades en las que debió buscar refugio un bandolero que apodaban El Piscárciano, del que con el tiempo tomó su nombre la cavidad.

Si bien las cavidades son conocidas por numerosos grupos espeleológicos los primeros trabajos que se realizaron en ellas, de forma sistemática, se deben a un grupo de Alcoy y a otro perteneciente a la Universidad de Lancaster (Inglaterra). Posteriormente el burgalés Grupo Niphargus completó la exploración y topografía del conjunto continuando en la actualidad los trabajos de exploración en la cercana surgencia del Trifón.

En el plano arqueológico y a raíz de las prospecciones realizadas por el Grupo Espeleológico Edelweiss las diferentes bocas del complejo cuentan con evidencias de ocupación prehistórica de cronología musteriense, que delata su ocupación por el Hombre de Neandertal aunque hasta la fecha no han sido estudiadas profusamente.

La cavidad se desarrolla en las calizas del Coniaciense, sobre base de calizas y margas del Cenomaniense uroniense.
En el borde norte de la depresión, oculta entre la vegetación, se abre la boca actualmente conocida como cueva del Piscárciano, cavidad de más de 14 kilómetros de desarrollo total que, en los momentos de estiaje, puede ser parcialmente explorada tras superar el enorme barrizal de su entrada, mucho más acusado si la última inundación ha sido reciente.

En el borde sur, un enorme portalón de entrada indica la presencia de la Cueva de las Vacas, por donde en las grandes avenidas se sumen las aguas que emergen por la Cueva del Piscárciano. Si la visita la hacemos en periodo estival podremos internarnos por la cavidad y tras descender con mucha precaución por una rampa de bloques, acceder a un largo tramo horizontal de galería, de fácil recorrido, hasta volver a ver la luz exterior en otra entrada diferente, abierta en un privilegiado hayedo. Se tiene constancia de que, ya en 1927, ya se realizó por gentes del lugar este mismo recorrido, aunque en sentido inverso al descrito.

El Complejo Kárstico cuenta con una surgencia habitual que se localiza en la Cueva de las Arenas, localizada a muy pocos metros de la Cueva de las Vacas.

La visita a este singular entorno merece la pena que se complemente con otra al próximo Desfiladero de Las Palancas, que se inicia en el pueblo de Landraves, remontando desde aquí el arroyo de la Serna, afluente del Trifón, según cuentan uno de los lugares por los que merodeaba El Cariñoso, uno de los últimos maquis que sobrevivieron por estas tierras de Cantabria y norte de Burgos.

Actualmente los grupos burgaleses G. E. Edelweiss, G. E. Niphargus y G. E. Merindades están desarrollando de forma conjunta un proyecto fotográfico liderado por el fotógrafo afincado en Medina de Pomar Adrián Vázquez para poner en valor y divulgar los más de 14 km de este tesoro subterráneo. Los resultados de este proyecto podrán ser contemplados en Las Merindades a través de diferentes actividades divulgativas a partir de 2027.