El joven de 22 años lleva dos años peleando en categoría amateur de Artes Marciales Mixtas y en otros dos quiere llegar a profesional en este deporte que es su pasión desde niño. Para poder llegar a lo más alto compagina sus estudios con duros entrenamientos diarios en un gimnasio de Burgos.
La afición por los deportes de contacto le viene desde niño cuando su hermano mayor le enseñaba artes marciales. Pronto se dio cuenta que le gustaba y comenzó a practicarlo en un gimnasio de Burgos, donde reside.
Desde hace aproximadamente un año compite en categoría amateur de MMA o Artes Marciales Mixtas, un deporte de contacto completo que permite una amplia gama de técnicas. Las peleas amateur se desarrollan en tres asaltos de tres minutos donde se combinan puñetazos, patadas, rodillazos y derribos. Una vez en el suelo, está permitido realizar finalizaciones como estrangulaciones y luxaciones. Es un deporte muy conocido en nuestro país gracias al campeón del mundo español Ilia Topuria.
Hasta la fecha, Adrián ha competido en 4 ocasiones, con 2 victorias y dos derrotas, en la última velada que iba a participar en Santander su rival se retiró el día anterior por lesión por lo que no pudo luchar por una nueva victoria.
De cara al futuro, tiene en mente dar el salto al profesionalismo en dos o tres años, si las lesiones lo respetan, “tampoco puedes hacer muchas peleas en amateur porque son duras”, y cuando su entrenador le vea preparado piensa competir como profesional. El salto al profesionalismo no se rige por un requisito fijo, sino por la experiencia acumulada y el visto bueno de su equipo. Las peleas son más duras y a diferencia de la categoría amateur, están permitidos los golpes a la cara con codos o rodillas. Aunque reconoce el dolor físico inherente a su deporte, nunca se desanima, “después de la pelea estás ahí una semanita doloroso, pero la ilusión se mantiene intacta”. Aunque confiesa que es difícil, Adrián espera poder ganarse la vida con este deporte, de hecho ahora mismo se encuentra buscando patrocinador para cubrir alguno de los gastos.
Finalmente, el joven luchador manifestó su deseo de poder pelear algún día en su tierra, en Las Merindades, “Sería una ilusión para mí poder pelear en mi pueblo, delante de toda mi familia y mis amigos. Sería un orgullo, la verdad”. Para ello, sería necesario encontrar un promotor que vea potencial para llenar un recinto, y organizar una velada en el polideportivo de Villarcayo u otra localidad de la comarca. Adrián anima a todo el mundo a ver sus peleas, que suelen ser cerca, en Burgos o Santander, son muy animadas y no suelen faltar su familia y amigos.




