“Preciosa y emotiva” así definió una de las espectadoras “La primera escuela”, película con la que comenzó la IV Cineteca Valdivielso el pasado sábado en la escuela de Condado. “Seguimos encontrando buenos motivos para juntarnos en febrero, aunque haga frío y la carretera esté cortada” afirmó Alberto Díaz, alcalde la Merindad, en la presentación del ciclo . El aplauso final del público, que completó el aforo de esta primera jornada es el mejor resumen de lo vivido. El diálogo posterior juntó generaciones hablando de sus recuerdos de la escuela rural.
El próximo sábado en Quecedo podremos ver “Verano en diciembre” junto a Carolina África, directora y guionista de esta película española en la Ermita de Quecedo. Cuenta Carolina:
“Verano en diciembre nació como obra de teatro en 2013, después de un viaje a Argentina que me cambió la vida y donde escribí el texto como una especie de homenaje a mi familia contemplada en la distancia. Fue la primera obra que dirigí profesionalmente en teatro y desde el periodo de montaje ya soñaba que fuese algún día una película. Bárbara Lennie -gran amiga y compañera de la Resad- sería mi hermana y Carmen Machi, mi madre. El sueño se ha cumplido.
“Verano en diciembre” es, ante todo, una película de actrices; donde todas brillan desde una actuación verdadera, desde el juego, con una mezcla de géneros donde la comedia y el drama se dan la mano. Como en la vida.
Me interesa difuminar las fronteras de la comedia y el drama, me gusta provocar esa sensación de paso inmediato de la risa al llanto y viceversa. Para mí, la comedia no funciona si no tiene una base muy seria: en la vida funciona igual. Hay situaciones terribles en las que se escapan carcajadas y momentos felices que se truncan en un segundo…” Adjuntamos más reflexiones y dossier de prensa.Reservas en culturavaldivielso@gmail.com o a través del siguiente número 623935467.
Desde el ayuntamiento agracdecen a las Juntas Vecinales de Condado y El Almiñé así como a la parroquia de Valdivielso y Quecedo por ceder sus espacios para llevar la cultura a estos pueblos. En marzo llegará el 5º FesTeVal, Festival de Teatro de Valdivielso.
NOTAS DE LA DIRECTORA
Verano en diciembre nació como obra de teatro en 2013, después de un viaje a Argentina que me cambió la vida y donde escribí el texto como una especie de homenaje a mi familia contemplada en la distancia. Fue la primera obra que dirigí profesionalmente en teatro y desde el periodo de montaje ya soñaba que fuese algún día una película. Bárbara Lennie -gran amiga y compañera de la Resad- sería mi hermana y Carmen Machi, mi madre. El sueño se ha cumplido.
“Verano en diciembre” es, ante todo, una película de actrices; donde todas brillan desde una actuación verdadera, desde el juego, con una mezcla de géneros donde la comedia y el drama se dan la mano. Como en la vida.
Me interesa difuminar las fronteras de la comedia y el drama, me gusta provocar esa sensación de paso inmediato de la risa al llanto y viceversa. Para mi, la comedia no funciona si no tiene una base muy seria: en la vida funciona igual. Hay situaciones terribles en las que se escapan carcajadas y momentos felices que se truncan en un segundo.
El humor reside unas veces en los diálogos, en la ironía, sarcasmo, en la ingenuidad de los personajes o incluso en cierta escatología. En otras ocasiones reside en el planteamiento de situaciones incómodas, terribles o patéticas para los personajes que el espectador contempla desde la barrera con seguridad. Esa seguridad les hace reír de alivio, o por reconocimiento o por identificación con las situaciones, incluso por una cierta crueldad que también compartimos. Nunca gratis.
En “Verano” quiero exponer, sin juzgar, un entorno familiar en el que el espectador pueda reconocer los comportamientos de cada uno de sus miembros e identificarse con alguno, con varios, o con todos. La película habla de muchísimas cosas: de la búsqueda de algo que dé sentido a nuestras vidas y nos haga felices, de la necesidad de amar y sentirse amado, de los cuidados, de los conflictos familiares, la hermandad, la sororidad, los mayores, del abismo intergeneracional y sus puentes, de superar o aceptar los miedos, de Argentina y de soñar con un verano que derrita el frío del invierno. Es como hacer un agujerito en la pared de una casa, para ver lo que son -lo que somos-, contemplando las grandezas y miserias de un hogar reconocible, plagado de ironía, buenas intenciones, reproches, silencios, dolor, risas… y ante todo, mucho amor.
La transición del teatro al cine la he vivido con entusiasmo, con terror, con dudas, con arrojo, con entrega y comprendiendo que ese paso siempre estuvo latente en mí. Cuando escribo, sueño en imágenes. Luego se traducen en planos. Para esto es clave rodearse de un buen equipo al que transmitir propuestas y saber escuchar con humildad sus planteamientos y sugerencias.
Luego hay que elegir entre las posibilidades, apostar por la mejor e ir a muerte con esa decisión. Ser guionista me hace, además, conocer a cada personaje de una forma íntima y poder resolver muchas dudas a los actores. En cuanto a la dirección de la interpretación, juega a mi favor las herramientas que he adquirido como actriz para saber pedir y transmitir lo que busco, también procuro escuchar su visión dando libertad y comodidad para que jueguen y arriesguen.
Si hay una idea mejor que la mía, la compro y me comprometo con ella. Creo en el cine como un arte colectivo en el que todo, todos y todas, suman.



