Esta exposición es una oportunidad para compartir con un público amplio y cercano, lo que he ido guardando, transformando y ensamblando en los diferentes espacios que he ocupado como taller; casi siempre en Villarcayo de MCV.


Fruto de una práctica artística sostenida en el tiempo, surge esta exposición como un inventario afectivo de miradas desde dentro de mi propio paisaje creativo.

Consecuencia natural de años de búsqueda, algunas piezas nacen del juego, otras de la observación, otras de una necesidad de memoria o de poética. Las series que aquí presento son diferentes entre sí, y no busco forzarlas a encajar, ya que responden a una apertura hacia diferentes formas de ver el mundo.

Lo que une a estas obras no es una estética, sino una posición: creando desde lo situado, con lo que se tiene, desde donde se está, sin urgencia, al mismo tiempo que se van tejiendo los vínculos en lo cotidiano.